La audición tiene una función fundamental en el desarrollo de las relaciones sociales. De acuerdo con algunos estudios elaborados en el marco de la sordera, la pérdida de audición puede provocar aislamiento social, depresión, y, además incrementa considerablemente el riesgo de sufrir demencia.
Afortunadamente existen formas de mejorar la audición y mantener el cerebro activo, disminuyendo el riesgo de desarrollar demencia debido a la pérdida auditiva.