La gran revolución del audífono ocurrió en 1886 con Thomas Alva Edison. Nacido en Milán, Ohio, el 11 de febrero de 1847. Además de científico y empresario, fue uno de los mayores inventores de la humanidad, responsable de muchos dispositivos importantes y de gran interés industrial, registrando 2.332 patentes. Entre las más destacadas están: la invención del transmisor de carbono, perfeccionando el teléfono, inventado por Meucci y Graham Bell, y transformándolo en un aparato que funcionaba mucho mejor, transformaba los sonidos en señales eléctricas que podían viajar a través de hilos y podían ser convertidos de nuevo en sonidos. Esta tecnología, aliada a los descubrimientos de Meucci y Graham Bell, fue utilizada para construir los primeros audífonos eléctricos de la historia.
Tecnología orientada a la audición
Tras la Revolución Industrial, empresas de diferentes partes del mundo iniciaron una carrera para la producción de audífonos a escala industrial. Cada una, de forma competitiva e innovadora, producía sus propias versiones de audífonos. En 1898, la Dictograph Company creó el primer audífono de carbono a escala comercial. Un año después, el empresario Miller Reese Hutchison, de la empresa Akouphone, patentó en Alabama su primer aparato auditivo eléctrico que tenía en su concepción un transmisor de carbono y, una batería.
La tecnología orientada a la audición está en constante evolución, y de ese modo, ha avanzado y se ha desarrollado hasta llegar a los pequeños y modernos audífonos actuales. En realidad, funcionan como ordenadores de alta tecnología sometidos a frecuentes procesos de perfeccionamiento y desarrollo para proporcionar una mejor reproducción natural de la audición humana.
La capacidad auditiva
La pérdida de audición es una consecuencia natural del envejecimiento. La capacidad auditiva tiende a empeorar a partir de los 30 años. En general, al alcanzar los 80, las pérdidas auditivas suelen ser significativas. Sin embargo, existen muchas otras causas que pueden ser responsables de los problemas auditivos, como, por ejemplo, la exposición prolongada a ruidos fuertes, el uso de ciertos medicamentos en exceso, algunas infecciones, daños físico, lesiones cerebrales, etc.
Por suerte, gran parte de las pérdidas auditivas pueden ser tratadas. El tratamiento es individualizado y debe ser realizado por un especialista. En la mayoría de las veces, los audífonos son una solución.
Tipos de audífonos
Los audífonos se pueden agrupar principalmente en cinco categorías:
- Micro canal (CIC): Estos audífonos son los mas pequeños del mercado. Se alojan casi en su totalidad dentro del conducto auditivo, muy próximos al tímpano. Son los más estéticos aunque no son recomendables en casos de pérdidas auditivas exigentes.
- Intracanal (ITC): Son un poco más grandes que los tipo “CIC”. Se alojan en el interior del conducto auditivo aunque una parte del audífono sobresale por el conducto auditivo externo. Estos modelos son recomendables solo en aquellos casos de pérdida auditiva mediana que no requieren de una gran amplificación.
- Intra auricular (ITE): Estos modelos se construyen individualmente para el usuario. Se alojan casi totalmente en el pabellón auricular, son menos estéticos pero muy potentes.
- Retro auricular (BTE): Estos audífonos retroauriculares se adaptan con un molde hecho sobre medida a la cavidad de la oreja y se alojan por detrás del pabellón auricular. Combinan tecnología, estética moderna y máxima potencia.
- Oído Abierto (RITE): Estos modelos de audífonos son los más modernos del mercado. Son cómodos, invisibles y se adaptan hasta en pérdidas auditivas con cierta exigencia de amplificación. Son digitales por lo que aseguran una gran calidad de sonido.
¿Qué tipo de audífono elegir: digitales o analógicos?
Los audífonos más modernos utilizan tecnología digital. Transforman el sonido convirtiéndolo en bits y lo manipulan antes de que la señal sea amplificada. Estos audífonos son programables. Esto significa que pueden ajustarse individualmente para la comodidad de cada usuario en función de los diferentes tipos de sordera.
Los audífonos analógicos aumentan las señales de sonido que se transportan a través del micrófono y las convierten en pequeñas señales eléctricas. Se pueden personalizar según las necesidades individuales de cada usuario, y dentro de las limitaciones de la tecnología analógica.
Esta elección dependerá del grado de pérdida auditiva, del estilo de vida del usuario y de sus preferencias personales.
En definitiva, los avances tecnológicos han permitido que las personas con problemas auditivos puedan mejorar su capacidad auditiva y, por ende, su calidad de vida.
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