Una alimentación saludable puede tener un papel importante en el mantenimiento de la salud auditiva. Estudios demuestran que una mayor ingesta de pescado, ácidos grasos de cadena larga, ácido fólico, betacaroteno y las vitaminas A, E y C favorecen la protección auditiva. Los datos indican que unos niveles de ácido fólico reducidos supondrían un aumento del 34% del riesgo de sufrir pérdida de audición por envejecimiento.
Por otro lado, el consumo de alimentos que han estado expuestos a metales pesados potencialmente ototóxicos, como el cadmio y el plomo, se han relacionado con casos de pérdida auditiva. Lo mismo se aplica a la obesidad y la inactividad física.