Varias investigaciones recientes destacan que la pérdida auditiva aumenta las posibilidades de desarrollar daños cerebrales. Las enfermedades más comunes son el Alzheimer, la demencia, o la depresión.
Un estudio presentado por la facultad de medicina Johns Hopkins (Estados Unidos), revela que cada decibelio perdido de audición incrementa en un 27% el riesgo de sufrir daños cerebrales. Esta constatación, sumada a los últimos datos revelados por la Organización Mundial de la Salud, enciende una señal de alerta. Según la OMS, cerca de mil millones de personas en el mundo pueden estar perdiendo la audición, debido a la exposición a ruidos altos. Estos datos generan preocupación porque no todas las personas que sufren problemas auditivos buscan ayuda especializada.