Este artículo empieza con una pregunta relativamente simple, pero llena de posibles respuestas: ¿Para qué sirven, al final, las orejas? ¿Para proteger los oídos y crear una concha acústica que nos permita escuchar mejor? ¿Para llevar pendientes? ¿Sirve de soporte para las gafas? Todo esto es cierto, pero nuestras orejas – y nuestros oídos – tienen muchas otras funciones interesantes. Las curiosidades del oído humano: