Pérdida auditiva en los bebés: reconozca las señales

¿Sabías que aproximadamente 3 de cada 1.000 bebés nacen con pérdida auditiva permanente? Estos datos convierten la pérdida auditiva en bebés en uno de los defectos congénitos más comunes.

El oído comienza a desarrollarse en el útero materno. El órgano auditivo se forma por completo al final del tercer mes de embarazo y a partir de este momento el bebé puede oír, aunque los sonidos percibidos del exterior llegan amortiguados por el líquido amniótico y los tejidos de la madre.

Los niños con pérdida auditiva que inician un tratamiento e intervención temprana presentan mejores resultados auditivos y de comportamiento que los niños que comienzan el tratamiento en edades más avanzadas.

La mayoría de los niños con pérdidas auditivas que reciben atención apropiada progresan de manera acorde a su edad, sin que la deficiencia auditiva afecte en su desarrollo.

¿Causas de la sordera infantil?

Existen diferentes factores que pueden causar una hipoacusia infantil. El 80% de los diagnósticos de problemas auditivos en niños ocurren en el nacimiento o en la etapa neonatal.

Los factores de riesgo durante el embarazo son infecciones de la madre, problemas durante el parto, lesiones familiares que se heredan en sucesivas generaciones, infecciones en el momento del parto y enfermedades que pueden ser concomitantes con pérdidas de audición.

En la primera infancia los problemas auditivos suelen estar causados por problemas de otitis crónica.

La pérdida de audición es muy importante porque implica también la pérdida del lenguaje y del habla y, por lo tanto, un retraso en el aprendizaje, comportamiento y las habilidades sociales infantiles.

¿Cómo detectar la sordera infantil?

A través de la observación. Desde el nacimiento y en los 3 primeros meses de vida los ruidos sorprenden a los niños y en consecuencia tienen lo que se denomina reflejos cocleares. El niño es capaz de sorprenderse ante un ruido y despertarse, y eso nos hace percibir que el niño no tiene un problema auditivo.

A partir de los 3 y hasta 6 meses, los niños ya son capaces de buscar la fuente sonora de los ruidos, por eso les gusta jugar con juguetes que emiten sonidos. En el primer año, el niño comienza a reconocer su esquema corporal y a decir dos o tres palabras, además de ‘papá y mamá’.

A partir de un año y medio a dos años, el vocabulario del niño se va incrementando, puede hacer frases de hasta dos palabras, ya partir del tercer año, que es cuando hemos integrado el lenguaje, el niño es capaz de tener un vocabulario de hasta 500 palabras y realizar frases de 4 o 5 palabras.

No obstante, se ha de tener en cuenta que cada niño tiene su propio ritmo, por eso algunos niños empiezan a hablar más tarde.

Es importante estar atentos a la audición del niño. La detección temprana es clave para paliar los efectos del problema. Con una intervención temprana apropiada, los niños con pérdida auditiva pueden hacer vida normal.

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