El tabaco y la salud auditiva

El tabaquismo es un grave problema de salud pública. De acuerdo con un estudio realizado por  la Asociación Médica Americana, el 70% de los fumadores tienen más riesgo de desarrollar una pérdida de audición en comparación con un no fumador. El tabaco y la salud auditiva no son compatibles.

De acuerdo con los datos del estudio, un 14% de los fumadores activos sufren pérdidas de audición en las frecuencias bajas y medias, y un 46% sufren una reducción de la capacidad auditiva para frecuencias altas.

Otros estudios han constatado que fumar más de 5 cigarrillos al día por un período superior a 365 días multiplica por 4 el riesgo de sufrir zumbido en el oído. La toxicidad del cigarrillo es directamente proporcional al número de cigarrillos fumados e inversamente proporcional a la edad con que la persona se inicia en el vicio.

Además de los problemas relacionados con la audición, el hábito de fumar está ligado a varios tipos de cáncer, además de enfermedades inflamatorias de las vías respiratorias, cardiovasculares, digestivas, urinarias y sexuales, además de muchos otros problemas.

Las investigaciones también demostraron que los fumadores pasivos que conviven a diario con fumadores tienen casi dos veces más probabilidades de desarrollar una pérdida de audición. De modo que, el hábito de un fumar no sólo perjudica la audición del fumador, sino también pone en riesgo la capacidad auditiva de las personas que conviven con él.

¿Sabías que los químicos encontrados en los cigarrillos son ototóxicos?

Un químico ototóxico es cualquier sustancia perjudicial para el oído. Los daños causados pueden ser temporales o reversibles dependiendo de los niveles de exposición y otros factores.

La lista de químicos ototóxicos encontrados en os cigarrillos incluye los siguientes componentes:

  • Arsénico
  • Amoníaco
  • Formaldehído
  • Cianuro de hidrógeno
  • Nicotina

La nicotina disminuye los niveles de oxígeno en la sangre y causa obstrucciones vasculares. Estos efectos también son perjudiciales para el oído interno, donde se encuentran ubicadas las células ciliadas sensoriales, vitales para conducir los sonidos hasta el cerebro.

La reducción del nivel de circulación sanguínea en el oído interno perjudica o destruye estas células afectando gravemente la audición. Las toxinas encontradas en el tabaco también pueden dañar los neurotransmisores del cerebro, afectando así la interpretación de los sonidos, y además también puede afectar la capacidad de comprensión del habla.

El zumbido es otro resultado potencial del hábito de fumar, ya que la nicotina contribuye al desarrollo de sonidos fantasma como «pitidos» u otros sonidos irritantes.

Dejar de fumar es una buena forma de prevenir la pérdida de audición

Dejar de fumar aporta diversos beneficios para la salud. Desde todoaudifono.es hemos elaborado un pequeño resumen de cómo el cuerpo se recupera después de dejar de fumar:

  • 12 horas: Los niveles de monóxido de carbono en el organismo vuelven a la normalidad, mejorando la oxigenación de la sangre.
  • 3 días: El nivel de la respiración empieza a normalizarse mejorando la circulación sanguínea.
  • A partir dos los dos primeros meses: Se reduce el riesgo de contraer infecciones respiratorias bacterianas y viróticas, enfermedades circulatorias como arteriosclerosis, aneurisma de la aorta, accidentes vasculares cerebrales y trastornos en varios órganos.
  • 5 años: Las posibilidades de sufrir un infarto son las mismas que en los no fumadores y, además, se reduce a la mitad las posibilidades de desarrollar cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga en comparación con un fumador activo.

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