Diversos estudios han establecido una posible relación entre la pérdida auditiva y las enfermedades genéticas. Según expertos, las enfermedades genéticas pueden causar pérdida auditiva de diversos tipos, siempre y cuando causen alguna clase de obstrucción o daño en cualquiera de las partes del oído (oído externo, medio e interno) o promuevan cambios o daños en las células ciliadas ubicadas en el oído interno.
Es relevante saber que un 60% de los casos de pérdida auditiva en niños tienen como origen un problema hereditario, mientras que un 30% responde a un problema adquirido y el 10% restante tiene un origen idiopático (espontáneo o de causa desconocida).
Las principales enfermedades genéticas que comúnmente pueden causar pérdida auditiva son:
Síndrome de Pendred
Se trata de una enfermedad hereditaria que acarrea pérdida auditiva desde el nacimiento normalmente, pero también puede desarrollarse en la infancia y raramente en la vida adulta. Esta causada por un defecto en la producción hormonal, que es responsable del metabolismo y la regulación del crecimiento. En ella, ocurre el llamado bocio, crecimiento de la glándula de tiroides con la reducción en la producción hormonal y, posteriormente, la pérdida de audición.
El problema provoca normalmente una pérdida auditiva neurosensorial profunda y una deformación de ciertos huesos en el oído interno en el 85% de los casos.
Síndrome de Brown Vialetto Van Laere
Esta enfermedad neurológica causa una especie de parálisis cerebral, que está asociada a la sordera neurosensorial. Por ser una enfermedad autosómica recesiva, padre y madre necesitan ser portadores del gen «mutante» para que el hijo nazca con ese síndrome.
Síndrome de Alport
El Síndrome de Alport esta causado por mutaciones en los genes COL4A3, COL4A4 y COL4A5, responsables de la síntesis del colágeno. Como las mutaciones impiden la formación de algunos tipos de fibras de colágeno, las membranas basales de las células renales no son capaces de filtrar correctamente la sangre, permitiendo que la sangre y las proteínas pasen a la orina.
Esta enfermedad genética se caracteriza por la pérdida progresiva de la función renal y auditiva. Desafortunadamente, también puede afectar la visión.
Síndrome de Usher
En este síndrome, la pérdida auditiva es el resultado de una mutación genética que afecta a las células nerviosas de la cóclea, órgano del oído interno que también es responsable del equilibrio.
Este «defecto» genético también puede afectar a bastones y conos, células de la retina que son responsables de la conversión de la luz en impulsos eléctricos que se llevan al cerebro.
Otosclerosis
También conocida como otospongiosis, la otosclerosis es una enfermedad provocada por el crecimiento anormal de tejido óseo, impidiendo el movimiento del estribo.
Una vez inmovilizado, ese hueso no puede hacer la conducción de las vibraciones sonoras del oído medio a la oreja interna. Los huesos endurecidos pueden instalarse alrededor de la cóclea, comprometiendo también la transmisión de los impulsos nerviosos hacia el cerebro.
Además de las enfermedades genéticas, muchas otras causas pueden provocar pérdida auditiva. Es importante estar atentos a los síntomas para evitar un diagnostico tardío. En todoaudifono.es contamos con una amplia variedad de soluciones auditivas de última generación para recuperar su salud auditiva.
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