La cera de oído es una secreción natural. Su función principal es proteger a la audición de la suciedad y las bacterias, evitando cualquier tipo de infección. La cera se compone de epitelio (células de la piel), polvo y secreción aceitosa de las glándulas sebáceas en el canal auditivo. Esta secreción lubrica el canal auditivo previniendo el resecamiento. La composición de cera varía de un individuo a otro dependiendo de la dieta, la edad y el ambiente. Es este artículo queremos compartir con vosotros cinco curiosidades sobre la cera de oído.
Composición de la cera del oído
Científicamente conocida como cerumen, la cera de oído se produce en la parte externa del canal auditivo y esta compuesta en gran parte por células epiteliales muertas y queratinocitos. A esa sustancia se le suma la lisozima, una enzima con propiedades antibacterianas, además de otras sustancias como la piel muerta y otros detritos corporales. La producción del cerumen no varía en función de la edad o del sexo de la persona, de modo que el nivel de cera que producimos se mantienen, en condiciones normales, estable a lo largo de nuestra vida.
La etnia juega su papel
El cerumen varía en función de la etnia. Hay varios tipos de cera y cada uno de ellos se determina genéticamente, más específicamente por una sola letra en un solo gen. El tipo húmedo es el más común, e incluso se ha utilizado para rastrear los patrones antiguos de la migración humana. Los caucásicos y los africanos tienen más posibilidades de presentar un cerumen húmedo, mientras que los asiáticos del Extremo Oriente presentan una variación más seca.
Una barrera de protección
El cerumen funciona como una barrera de protección del conducto auditivo evitando que penetren partículas de polvo, sustancias nocivas o cuerpos extraños y lleguen al tímpano. Es una forma de defensa natural del organismo. Además, ejerce una función de lubricante natural evitando la sequedad de la piel y también ayuda a mantener limpio el canal auditivo ya que arrastra la suciedad al exterior.
Acción antibacteriana
En la cera de oído se encuentran diez péptidos, tipo de moléculas formadas por la unión de varios aminoácidos, que impiden la proliferación de hongos y bacterias en el canal auditivo. Diversos estudios han demostrado que el cerumen es eficaz a la hora de inhibir la acción de diversas gamas de hongos y bacterias protegiendo el oído de posibles infecciones.
¿Limpiar la cera del oído?
Con todas sus funciones, la cera tiene un papel importante en la protección del oído. Por eso muchos especialistas recomiendan evitar el uso de bastoncillos ya que pueden empujar la cera hacia el tímpano y formar un tapón de cera en el oído. Pero, ¿Cómo quitar la cera de oído si molesta? Lo ideal es no remover el cerumen, salvo en casos concretos. El oído tiene mecanismos naturales para «expulsar» la cera hacia el exterior del conducto auditivo de modo que la parte externa se puede limpiar sin la necesidad de introducir objetos en el oído.
Insertar bastoncillos u otros objetos en el oído puede ser peligroso ya que puede dañar el tímpano y otras estructuras esenciales del oído, además de empujar la cera hacia el interior del canal auditivo que, acumulada, se compacta y forma una especie de tapón, impidiendo el paso del sonido.
En caso de tapones de cera, lo recomendable es acudir a un especialista que tomará las medidas necesarias para extraer el tapón sin dañar el oído.